Los fabricantes apuntan que es imposible que las pantallas que ofrecen este tipo de resolución cumplan con los nuevos requisitos de consumo, de obligado cumplimiento a partir de marzo
Solicitan a la Unión Europea una revisión de la normativa antes de final de año, tal y como se recoge en el articulado
En muchas ocasiones, la tecnología se empeña en correr más rápido que el usuario. Los televisores 8K, esos que llevan vendiéndose desde hace unos pocos años a precio prohibitivo, son uno de los mejores ejemplos. Hasta la fecha, el contenido compatible con esta calidad de imagen es, prácticamente, inexistente. De acuerdo con recientes estudios, para 2026 se espera que solo 2,7 millones de hogares en todo el mundo cuenten con este tipo de dispositivos. Y eso, si llega, porque la Unión Europea puede acabar con la comercialización de todas las pantallas compatibles con esta resolución, la UHD y microLED, a inicios del próximo 2023.
¿La culpa? De acuerdo con la 8K Association -organización que conforman empresas como Samsung, Philips, Panasonic o Google, entre muchas otras- estos dispositivos, así como otros compatibles con 4K, están por encima de los límites de consumo de energía acordados por la UE en 2019, y que serán aplicables desde el próximo 1 de marzo. Los fabricantes apuntan que, actualmente, no es posible adaptar el consumo de la tecnología a los nuevos requisitos, por lo que las pantallas podrían dejar de comercializarse en suelo europeo.
