
Los últimos meses han supuesto un reto para todos los agentes sociales. La tecnología ha ayudado convirtiéndose en el mejor activo para mejorar la vida de las personas y la productividad de las empresas. Hemos aprendido a mirar al futuro, dejándonos llevar por las innovaciones en los modelos productivos y donde hemos tenido que buscar nuevas fórmulas para conectar con los clientes y con una sociedad que se ha tenido que reinventar para operar en esta nueva realidad.
Porque los tiempos de crisis estimulan la innovación que ha demostrado ser el camino más corto y efectivo para solucionar los problemas y encontrar soluciones para las personas. En la impresión 3D ha demostrado ser una tecnología ágil y flexible, capaz de apoyar una cadena de suministro resistente, impulsar la transformación digital y fomentar las prácticas sostenibles.
Y es que en 2022 todo cambia y las empresas y los consumidores exigirán cada vez más productos más sostenibles, lo que influirá en las estrategias de producción en las cadenas de suministro de las organizaciones. Es por ello que la impresión 3D proporciona modelos de fabricaciones más sostenibles, desde el diseño que elimina el exceso de peso y residuos, hasta la producción local que conduce a una menor huella de carbono.