Rusia lanzó esta madrugada un nuevo ataque masivo contra Kiev haciendo uso de distintos tipo de misiles y drones, justo cuando el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acaba de finalizar una gira europea con el objetivo de recabar una mayor ayuda militar que permita al Ejército ucraniano llevar a cabo la anunciada contraofensiva para recuperar los territorios ocupados por las fuerzas rusas. Se trata, según Kiev, del octavo bombardeo contra la capital ucraniana en lo que va de mayo y ha sido el más «denso» habido hasta la fecha, ya que se han disparado el mayor número de proyectiles en el menor espacio de tiempo posible.
Esta última incursión ha afectado fundamentalmente a la capital ucraniana, en donde, según las autoridades, fueron derribados todos los misiles y aparatos volantes no tripulados disparados por Rusia, aunque sus fragmentos han causado heridos, daños de diversa consideración y un incendio al caer sobre los barrios de Solomenski, Shevchenkovski, Sviatoshinski, Obolonski y Darnitski.
El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, reportó que «los trozos de los misiles interceptados dañaron varios automóviles, un edificio de 200 metros cuadrados y tres personas resultaron heridas». Los canales militares rusos creen que el objetivo de los ataques han podido ser los sistemas de defensa antiaérea estadounidenses MIM-104 Patriot. El comandante en jefe del Ejército ucraniano, el general Valeri Zaluzhni, ha señalado que Rusia «lanzó desde el aire, mar y tierra un total de 18 misiles de varios tipos» y todos ellos fueron abatidos», incluidos 6 cohetes hipersónicos de alta precisión Kinzhal (daga).
