Carletto desdramatiza su futuro, que depende de la final de Copa y de la semifinal de Champions, tres partidos que se deciden en la próxima semana y media
Carlo Ancelotti se juega su puesto de trabajo en los próximos once días. Él lo sabe, aunque prefiera obviar el tema. Ganar la final de Copa sería el tercer título de la temporada y cerrar un segundo ciclo redondo, pero si no levanta la Decimoquinta en Estambul tiene casi imposible acabar su contrato, que expira en 2024: «Me juego una final de la Copa del Rey y una semifinal de Champions. No me juego mi vida, mi vida está bien. Mi contrato termina en junio de 2024. Hablar de esto hoy no es correcto. Tengo un cariño extraordinario diario con el presidente y con José Ángel Sánchez, con la afición y los jugadores, y esto es suficiente».
Ancelotti pone en valor el camino recorrido hasta Sevilla, con remontadas modo Champions, como ante el Villarreal o el Barcelona. Se ha sufrido para llegar hasta la meta de un título que no tienen muchos jugadores de la actual plantilla: «El momento llave fue la eliminatoria contra el Villarreal, en la que Asensio y Ceballos dieron un empujón. Mañana se puede cerrar un círculo, que sería ganar todo lo que podíamos ganar en dos temporadas».
