La Comisión Antiviolencia trasladó este lunes la agresión de Fede Valverde a Álex Baena al Comité de Competición, que tendrá que resolver si impone una sanción deportiva al jugador del Real Madrid. El órgano de la Federación Española se reunirá este miércoles para abrir un procedimiento extraordinario y nombrar un juez instructor. Todo el proceso, hasta conocerse la resolución, podría durar alrededor de un mes o mes y medio. Si hace una semana la posibilidad de una sanción deportiva a Valverde era lejana, según apuntaron fuentes de Las Rozas a este periódico, ahora es una puerta que se ha abierto.
El futbolista del Villarreal comunicó hace ocho días, el domingo 9 de abril, que había presentado una denuncia ante la Policía por el puñetazo que recibió del uruguayo en el aparcamiento del Santiago Bernabéu la noche anterior, menos de una hora después del partido entre el conjunto blanco y el amarillo. Podía haberlo hecho también ante el Comité de Competición, pero decidió hacerlo solo en comisaría. Ahora, con la resolución –”contra pronóstico”, según fuentes federativas- de Antiviolencia, el caso llega finalmente al órgano de la Federación.
Desde Antiviolencia, dependiente del Consejo Superior de Deportes, explicaron a este periódico que la medida, adoptada por unanimidad, se ha debido a que los implicados tienen licencia en vigor y se ha entendido que debe ser Competición el que intervenga. Para su análisis, el Comité recibió la denuncia de Baena y el informe que elaboró el coordinador de seguridad del encuentro, porque a los primeros a los que acudió el futbolista del Villarreal cuando recibió el impacto de Valverde fueron los agentes de la Policía Nacional que estaban en el lugar de los hechos.
En este caso, lo único que quedó claro desde el primer instante es que Valverde le propinó un golpe a Baena en el pómulo izquierdo. En las razones y justificaciones, las versiones de ambos difieren. El jugador del Madrid, que ha permanecido en silencio desde entonces, trasladó a través de personas de su entorno que su ataque de ira tuvo su origen en unas supuestas palabras que le dijo el futbolista del Villarreal en el encuentro de Copa del Rey celebrado en Vila-real el pasado 19 de enero. “Llora ahora, que tu hijo no va a nacer”. En esos momentos, el charrúa y su pareja, Mina Bonino, temían seriamente por el embarazo de su segundo hijo, cuestión que, por suerte, quedó descartada por los médicos semanas más tarde.
